23.10.06

Corría una hilacha de humo verde hacia arriba, derritiéndose al cielo que aclaraba en día. El pájaro y la hormiga seguían con sus rutinas de jugar al subibajas, mientras uno contaba la otra se escondía. Respiré y me acosté en la tierra, contando segmentos verdes, allá, más acá y por ahí te pensé. Y de las ramificaciones se abrían caminos nuevos, una hormiga no podía evitar flotar a la superficie, y un pájaro se sumergía en el suelo.

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