- pero en la calma del aire me dí cuenta
basta con pasar por esa calle - tropezar con el mismo adoquín
(a propósito?)
para que vuelva.
unas hormigas hacen fila para pasar por las ranuras descuajadas de la pared,
y lo que veo sigue su transcurso en una nebulosa de colores
tan brillantes y saturados
que se caen del papel.
me acuerdo un recuerdo,
un presente
paralelo.
estabas ahí. te rociaste en mi piel y aunque traté de limpiarte me gritaste que te quedabas. mientras, yo escurría mi vestido, torcido.
en eso, el aroma se cortó con el aleteo de sonrisas echas mariposa.
agridulce. lo sentí en mi brazo al abrir la ventana, y la brisa lo alejó por un instante.

